(Fuente: Blog Garrigues, 10-02-2015)
El empresario se encuentra en ocasiones con situaciones en las que sospecha que uno de sus empleados puede estar desarrollando actividades o conductas fraudulentas que atenten al deber de buena fe contractual, planteándose la posibilidad de contratar un detective privado que confirme o rechace esta posibilidad.
La realización y utilización de la prueba de detectives privados resulta especialmente sensible dada su directa vinculación con dos derechos fundamentales: el derecho a la intimidad personal y familiar y el derecho a la propia imagen.
Si bien cada caso debe ser analizado individualmente, existen algunas cuestiones de interés que serán comunes a cualquier investigación y que resultan sumamente relevantes:
En suma, la prueba de detectives resulta un medio válido y hábil en derecho laboral, si bien deberá llevarse a cabo con las máximas cautelas y en atención siempre al principio de proporcionalidad al afectar a derechos fundamentales pertenecientes a la esfera más íntima del trabajador.