Su bisabuelo presidió el banco, al igual que su abuelo y su padre, por lo que el nombramiento de la primogénita de los seis hijos de Emilio Botín no fue una noticia inesperada. Ana Patricia Botín fue oficialmente designada presidenta del Banco Santander por el consejo de administración ayer tarde, al cierre de los mercados. Su padre, Emilio Botín, de 79 años de edad, uno de los hombres más poderosos del Estado, falleció durante la noche de un ataque cardíaco, tal y como informó la propia entidad financiera a primera hora de la mañana de ayer.
Durante horas se especuló sobre quién sería el sucesor de Botín pero desde un primer momento el nombre de su hija figuró en todas las quinielas. Antiguos máximos accionistas, los Botín se han legado los cargos de responsabilidad del banco desde principios del siglo pasado. Ana Patricia de hecho supone la cuarta generación con mando en plaza tras su bisabuelo, Emilio Botín López -primer presidente fijo de la entidad-, su abuelo, Emilio Botín-Sanz de Sautuola López, el hermano de éste, Marcelino Botín, y su padre, Emilio Botín Sanz de Sautuola y García de los Ríos.
La elección de Ana Patricia no sería sorpresiva si no fuera porque la familia actualmente dista de ser la máxima accionista. Los principales fondos de inversión del mundo forman parte de un accionariado muy repartido en realidad. El hasta ayer presidente fue protagonista de la enorme expansión vivida por la entidad durante su presidencia, de casi 28 años. Desde que en noviembre de 1986 Emilio Botín fuera designado presidente, el banco ha experimentado un crecimiento exponencial.
Hoy, Ana P. Botín hereda, como legado, uno de los mayores bancos del mundo, referente en la zona euro y el mayor en lo que a tamaño se refiere del Estado. Un banco global, en el que el negocio de España apenas es relevante. La nueva presidenta lo sabe de primera mano, ya que llega al cargo tras cuatro años como consejera delegada de Santander UK, la filial británica de la entidad.
Licenciada en Ciencias Económicas por la universidad estadounidense de Harvard, la carrera de la nueva máxima mandataria del Santander se ha forjado principalmente en la banca y, de forma muy especial, en la propia entidad.
Botín, que ya fue la primera mujer en presidir un banco en España cuando tomó las riendas del Banesto -que formaba parte del grupo Santander-, ahora se ha convertido en el principal referente bancario en el Estado. Repasando su currículum podría decirse que el relevo no ha sido improvisado, sino que los Botín lo tenían bien atado. De hecho, fuentes del banco filtraron ayer la idea de que Emilio Botín preparaba ya el terreno para ello antes de que la muerte lo sorprendiera en su domicilio por la noche.
Legítimamente el mandato del anterior presidente concluía en 2015, cuando debía sondear de nuevo la confianza de los accionistas. Próximo a cumplir los 80 años de edad, ayer se especuló con la idea de que Emilio Botín planeaba ya no optar a esa reelección e impulsar el nombramiento de su primogénita. Lo único cierto es que hace poco más de un mes el propio implicado aseguró ante los medios, tras ser preguntado por la jubilación, que estaría “todo el tiempo que haga falta” al frente de la entidad.
Por unanimidad Fuera así o no, Ana Patricia logró ayer el respaldo de todos los estamentos del banco. Según explicó al banco a la Comisión Nacional del Mercado de Valores, por la mañana la comisión de Nombramientos y Retribuciones del banco propuso su nombramiento, al considerarla “la persona más idónea dadas sus cualidades personales y profesionales, su experiencia, su trayectoria en el grupo y su unánime reconocimiento nacional e internacional”.
Por la tarde, el consejo de administración ratificó la designación por unanimidad. La presidenta anunció entonces que “asumo con total compromiso mis nuevas responsabilidades”. “Durante años he trabajado en el grupo en distintos países y responsabilidades y he podido comprobar la enorme calidad y dedicación de todos nuestros equipos”, añadió.
La experiencia a la que se refería se remite no solo a Reino Unido o España, sino también a Latinoamérica. Botín, nacida en Santander como el resto de su familia, tuvo su primera experiencia en el sector en JP Morgan. Tras ocho años dio el salto a la entidad que entonces ya dirigía su progenitor. Su primera responsabilidad fue ser directora de los mercados de capital, en la división de internacionales. Es miembro del consejo del Banco Santander y del comité de dirección desde 1989.
En su carta de presentación figura que fue directora general adjunta del Banco Santander, en 1991; consejera delegada y presidenta del Banco Santander de Negocios, en 1993; directora general del Santander, en 1994; y presidenta del Banco Río de Argentina en 1997.
Tras la fusión de del Santander con el Banco Central Hispano, en enero de 1999, las funciones de la hija del presidente variaron y fueron objeto de polémica. Inicialmente Botín ingresó en el comité ejecutivo y el comité de dirección de la entidad y asumió la responsabilidad de la Banca Mayorista Global, pero tras un breve periodo de tiempo abandonó las responsabilidades directas. Aunque mantuvo su puesto en el consejo de administración, hasta 2002 no volvió a ocupar cargos relevantes.
En ese corto periodo de tiempo apostó por la entonces emergente economía con base en internet y adquirió la empresa bilbaina Coverlink, que después transformó en Razona. Acabó vendiendo esta compañía a Indra cuando tres años después volvió a ser reclamada por el grupo financiero.
De 2002 a 2010 fue presidenta de Banesto, entidad que el Santander se adjudicó tras ser intervenida varios años antes. Tras esa etapa, en 2010 fue nombrada consejera delegada de Santander UK. Según el comunicado emitido ayer por el Banco Santander, “bajo su dirección, Santander UK ha conseguido posiciones de liderazgo en distintos segmentos de la banca minorista, con una fuerte mejora de resultados y del número de clientes activos, que alcanzan los 16 millones”. En ese periodo de cuatro años el banco también “ha aumentado un 50% su cuota de negocio en pymes desde 2012”, al tiempo que “ha duplicado la cifra de clientes vinculados”.
Poder Ese cargo la ha catapultado hasta la presidencia del grupo financiero en sustitución de su padre. Pero el peso de la nueva máxima mandataria en el sector financiero y económico no es nuevo.
Según una encuesta divulgada por la BBC en febrero de 2013, Ana Patricia Botín era en ese momento la mujer más poderosa del Reino Unido después de la Reina Isabel II y la ministra británica de Interior, Theresa May. Además fue elegida como una de las mujeres más poderosas del mundo por la revista Forbes, que en 2010 la situó en el puesto 38. También ha encabezado en varias ocasiones las listas de empresarias más influyentes de Europa elaboradas por medios tan relevantes como el Financial Times o el Wall Street Journal. La agencia internacional Bloomberg, la situó recientemente como la única personalidad española en la lista de las 50 personas más influyentes del mundo. Sin duda ese poder crecerá ahora que en sus manos recae la responsabilidad de liderar y encabezar en la salida de la crisis uno de los principales bancos del mundo.
Ana Patricia Botín es hija de la getxotarra Paloma O’Shea y está casada desde 1983 con Guillermo Morenés Mariategui. Además, es miembro del consejo de administración de Coca Cola y Business Ambassador para el gobierno británico, según recordó ayer el banco cántabro en una nota.